lunes, octubre 24, 2011

Membrana hialina o la mano que no deja de bajar.


Bruno nació a las 21.40 del lunes 31 de mayo de 2010. Tenía 30 semanas de gestación y ningún plan de nacer.
En el momento en que nació me lo mostraron y se lo llevaron corriendo. Creo que Diego fue detrás de los médicos, no recuerdo bien la situación. A mí me mandaron a terapia intensiva, donde estuve dos días por riesgo de convulsiones derivadas de la hipertensión.
Bruno fue directamente a la cuna de shock. Antes de que un bebé prematuro pase a la incubadora, debe estar en una cuna descubierta por el tiempo en que se encuentre en grave riesgo. La incubadora tradicional, cerrada, impediría las técnicas de reanimación necesarias.
En algún momento, Diego pudo hablar con el neonatólogo de turno que le dio un diagnóstico que aún perdura en la memoria familiar. Era un cordobés medio bestia que le dijo: tu bebé venía así (e hizo un gesto de izquierda a derecha bien derechito) pero ahora está así (e hizo un gesto de izquierda a derecha que empezó arriba y siguió muy abajo). Diego siempre dice que para él, esa mano no terminaba nunca de bajar.
Lo que le estaba pasando a nuestro bebito de 2.100 kg (enorme para las 30 semanas en panza que tenía) es que estaba teniendo los primeros síntomas de su primera enfermedad, la membrana hialina.
Por esa enfermedad pudo tener muchas complicaciones posteriores, desde problemas respiratorios crónicos, hemorragia cerebral, hemorragia pulmonar, hasta retraso mental severo y ceguera. Gracias a Dios (y les aseguro que me dediqué a rezar como nunca lo había hecho en mi vida durante todo el tiempo de internación en neo) mi hijo, lo único que tiene ahora es una tendencia a hacer broncoespasmos un poco más marcada que cualquier hijo de vecino que va a guardería y respira todos los bichitos de sus compañeros.
En algún momento de esa noche a Diego le permitieron entrar a verlo a neonatología. Conoció a nuestro hijo unas dos horas después de nacer. Ya tenía respirador, saturómetro (que mide el oxígeno en sangre), lámpara, monitores cardíacos y suerito. Tenía más cables que edificio.
En ese momento, le sacó una foto, para que yo pudiera verlo y "no te asustes cuando lo conozcas".
Y me dijo algo cuando lo dejaron verme en terapia, que entendí cuando, dos días después, me paré frente a su cuna: "Paula, estoy enamorado, me enamoré de mi hijo".

Esta fue la primera foto de Bruno, la que Diego me mostró en la cámara, pocas horas después de su nacimiento:


viernes, octubre 07, 2011

La preeclampsia

Y después del Evatest vinieron probablemente los meses más felices y distendidos de mi vida. Estaba embarazada y me encantaba estarlo. Me sentía plena, sana, llena de fuerzas y alegría. Diego era el hombre más feliz del mundo, mis padres estaban emocionadísimos. Todo era alegría.
Vinieron las ecografías y los estudios, enterarnos de que era varón, elegir el nombre, la ecografía 3D y verle la carita.
Todo iba bien. Todo iba perfectamente bien.
El 31 de mayo me levanté como todos los días para ir a trabajar. Al mediodía me dolía un poco la cabeza así que volví a mi casa. Dos horas más tarde llamé a la emergencia porque seguía con jaqueca.
Me tomaron la presión y llamaron a una ambulancia. Tenía 17 de presión.
En la ambulancia la presión llegó a 19 y empecé a tener dormido el brazo derecho.
En el shock room la presión llegó a 24.
Me preguntaron quién era mi obstetra y estuvo ahí a la media hora. Me miró fijo y me dijo que estaba por ser mamá. Si no me hacían la cesárea Bruno y yo corríamos serio peligro de vida.
Me dieron anticonvulsivos y me metieron de prepo al quirófano. Peridural y cesárea. No me dieron tiempo ni de acostumbrarme a la idea. Una palabra nueva: Preeclampsia

Mientras tanto, había llegado mi familia. Diego estaba conmigo desde el momento en que subí a la ambulancia y cuenta la leyenda que cuando salió a contarle a mis padres que iban a hacerme cesárea se abrazó con mi papá y lloraron los dos, muertos de miedo.

Después, entró conmigo al quirófano y vio salir de mi un pequeño bollito. Yo sólo atiné a ver que era muy muy blanco y que en las encías se le veían los lugares donde iba a tener los dientes.
Diego lo vio mejor que yo.

Bruno tenía 30 semanas de gestación y no estaba preparado para sobrevivir fuera de mí por sí solo.

jueves, octubre 06, 2011

La maternidad es un camión con acoplado que te pasa por encima.

La última entrada de este blog que tuvo forma de post como dios manda fue el 01 de diciembre de 2009, el día que me enteré que Bruno estaba en camino.

Prácticamente dos años después, acá estoy, llena de experiencias movilizadoras, tristes, alegres, divertidas y patéticas para contar.

Yo tengo 30 kilos más que antes de embarazarme, un hijo, un marido, un departamento en vista, millones de pañales cambiados y otra vida, muy  distinta a la que tenía en el 2004 cuando empecé a escribir en  Naderías, en el 2006 cuando me separé o en el 2008 cuando empecé a vivir con Diego.

La maternidad, al fin de cuentas, es una vivencia que te lleva por delante y te cambia la vida, el corazón y las prioridades.



De cómo empezó todo.

Digamos que todo pero todo  empezó a la vuelta de un casamiento el 07 de noviembre de 2009 cuando después de meses de darle vueltas a la idea de buscar un hijo dijimos este es el momento, ahora o nunca, dalequeva. A las pocas semanas nos fuimos a Mar del Plata con la idea de buscar un niño, pero ya lo habíamos encontrado y nos lo habíamos llevado con nosotros.

Yo tomaba vino y Diego me decía "No tomes, estás embarazada". Yo fumaba y Diego me decía "No fumes, estás embarazada". Yo me sentía alegre como nunca sin fundamento y Diego me decía "Es porque estás embarazada". Y yo respondía "Todavía no tengo días ni para tener un atraso, no jodas"

Pero como generalmente mi marido tiene razón, aunque antes de decirle semejante cosa me corto la lengua, me compré un Evatest.

Y así me encontró el día 1 de diciembre de 2009 a las 7 am en Mar del Plata, con un cigarrillo en la mano derecha y un Evatest en la mano izquierda, pensando que tal vez ese era el último pucho de mi vida porque tal vez tenía un niño adentro.

















martes, mayo 17, 2011

Volviendo

Si algo me detenía para volver eran tres cosas: tener como sistema de comentarios "Echo" que es el horror que reemplazó a Haloscan y que estaba siempre desplegado en la página tapando entradas; la vagancia; y el terror de escribir solamente sobre mi hijo y convertirme en esas minas a las que odio que lo único que hacen es hablar del jardín, del moco y de "las seños".
Entonces, y habiendo tomado el toro por las astas, me decidí a perder los viejos comentarios de Haloscan e instalar los de blogger; afronté la vagancia y decidimos que seguiremos siendo buenas amigas; y llegué a la conclusión de que lo mejor que puedo hacer para no hablar siempre del gordito en el blog es decir todo lo que tengo que decir sobre su nacimiento, su internación, los nueve meses de licencia por maternidad, el jardín y su primer año de una vez por todas y después hablar de él sólo en contadas ocasiones.

Entonces, a partir de mañana y por dos o tres semanas habrá entregas sobre Bruno y la maternidad. Después, me dedicaré a despotricar contra cualquier cosa que no sea el vástago.
Les doy la rebienvenida al reblog.

martes, abril 05, 2011

Te lo aviso

En cualquier momento vuelvo y a la miércoles.

martes, diciembre 01, 2009

Primer contacto.

Son las 8.39 del martes primero de diciembre de 2009 y estoy sentada en la Boston de Mar del Plata sola con mi notebook y mi desconcierto.

Resulta que estás ahí.

Cuando empezamos a hablar de tu tema, hace unos seis meses, lo hicimos como jugando. O yo lo hice como jugando. Como algo que estaba lejos de hacerse realidad. Por difícil, por milagroso. No sé.

Pero hace seis meses nos hicimos todas las revisiones correspondientes, el otro responsable hasta tomó pastillas para el colesterol y juró volver a hacer deportes para estar sano.

Yo hice todo tipo de análisis, bajé de peso, tomé lo que el médico me fue recetando. Dejé de tocar gatos y empecé a pensarte como posibilidad.

Después de meses de no atrevernos a empezar y de algunos quistes que aparentemente me podían impedir tu llegada, el médico nos dijo que estaba todo listo para intentarlo.

Empezamos a buscarte el primero o el dos de noviembre.

Sacando cuentas, debés estar ahí más o menos desde el siete o el ocho.
Hoy a las siete de la mañana le toqué el hombro a tu padre para que estuviera conmigo cuando supiéramos si estabas o no.

Hoy a las siete de la mañana dos rayitas muy claras me acaban de informar que sí, que estás ahí y que yo tengo un nuevo rol en esta vida y es ser tu mamá.


jueves, diciembre 18, 2008

Cambiando de ventana

Podría empezar este post diciendo que generalmente cuando uno desea mucho algo, eso se concreta. Pero no es verdad, porque seríamos muchos los millonarios.
Pero lo cierto es que con Diego veníamos mirando departamentos en la zona donde vivimos y todos nos resultaba demasiado caros, demasiado viejos o demasiado poco espaciosos.
La semana pasada él llegaba de tribunales y yo había salido antes del trabajo pretestando un problema en el ojo (me molestaba un poquitito así, pero siempre es bueno zafar temprano) y una visita impostergable al oculista cuando nos paró la portera y en su media lengua castellana y media lengua incomprensible nos preguntó si seguíamos buscando departamento de tres ambientes para comprar porque ella tenía consigo la llave del 11B que estaba en esas condiciones.
Ese mismo día (el viernes pasado, todavía no hace una semana) vimos el departamento, hablamos con la dueña y cerramos... el alquiler.
Sí, claro, sería maravilloso comprarlo, pero por ahora no se puede. Pero a partir del sábado tenemos las llaves y la prioridad para comprarlo en caso de juntar el dinero necesario o conseguir la hipoteca tan deseada.
Ya está trabajando el pintor, el sábado vienen a pulir y plastificar.
Probablemente el 2009 lo empecemos con una ventana nueva que no deja ver el río pero sí todas las azoteas de la ciudad, incluyendo el Nacional Buenos Aires y San Ignacio de Loyola, la Plaza de Mayo, la Catedral Metropolitana y otras bellezas arquitectónicas. Amo esta zona, amo este edificio, amo empezar así el año.
En cuanto pueda volver a entrar, les muestro una foto de la vista nueva.

domingo, octubre 26, 2008

Mis ventanas


Al fondo se ve el río, delante de él, Puerto Madero. Cada vez que me levanto está ahí ese paisaje maravilloso de la ciudad enorme. Ayer sentí un poco de nostalgia futura. Probablemente en Abril tengamos que mudarnos porque se vence el contrato. Tal vez (si ocurre algún milagro) podamos comprar algo y si no ocurre, la idea es alquilar algo más grande. Incluso podríamos irnos a Lanús unos meses para comprar el auto o juntar un poco para la compra de una nueva casa.
Pero este departamento tiene una historia en mi historia. Es mínimo y nos pisamos cuando nos movemos los dos a la vez dentro de él. Si quisiéramos ser tres, directamente sería imposible pensar en quedarnos acá. Sí, yo entiendo todo, pero lo voy a extrañar.

jueves, octubre 16, 2008

Mi propia burbuja financiera.

Hace unos días me desperté a las 4 de la mañana y no pude seguir durmiendo porque me puse a pensar en algunos temas pendientes de la oficina. Ahí el tema me hizo ruido y me dije:-"Querida, no podés tener insomnio por tres casos pedorros." Así que para no despertar al roncador compulsivo que duerme a mi lado me senté en el comedor a mirar un poquito qué había en las páginas de busquedas laborales y envié algunos currículum sin ningún objetivo más que hacer un poco de huevo insomne. Por eso mismo, porque estaba webludeando y no más que eso, en el sueldo pretendido pedí el doble de lo que gano ahora, porque sí, porque para pedir... pidamos.
Me postulé a un montón de pedidos para trabajos relacionados con el que hago ahora, pero no había ninguna jefatura.
El martes me llamaron para tener una entrevista ayer, para jefa de juicios de un estudio muy importante del sector. Hoy me llamaron para la segunda entrevista en el día de mañana... y el sueldo es el que pedí medio en broma, medio soñando.
No me hago muchas ilusiones. Ya se van a dar cuenta que la burbuja es más ficticia que la burbuja inmobiliaria.

Actualización de viernes a la tarde post entrevista:

La entrevista fue muy positiva, me dijeron que tenía un perfil muy interesante y sarasa pero que necesitan a alguien que ya esté manejando juicios. Y sí, me imaginé. Ahora mi consulta es: ¿cómo hago para tener experiencia en juicios puntualmente de daños, que es lo que querían, si en mi trabajo no quieren abogados en el área de legales y no puedo tener mis propios casos porque no sería ético manejar lo mismo de manera particular que en la oficina? ¿Eh?
Lo bueno de todo esto es que no pestañearon por el sueldo.

jueves, octubre 09, 2008

Facebook que me hiciste bien.

Estando en Salta, me encontré con sus padres. A él nunca más me lo crucé aunque sigue viviendo en el mismo lugar de siempre. Ya haberlos encontrado a ellos me hizo pensar en este tiempo transcurrido.
Lo conocí hace dieciséis años y no lo veo hace catorce. Fue mi novio durante dos años y algo y fue una persona muy importante.
Hasta hace un tiempo, con él había vivido los momentos más románticos. Con él me comprometí. Fue uno de los grandes amores de mi vida (y no tuve muchos). Fue el primero.
Me buscó en el facebook y me encontró.
Me escribió un par de mails y me dijo cosas muy lindas: que juntos habíamos vivido cosas inolvidables, que siempre me recordó con ternura, que fui una buena persona con él.
En el único mail que le contesté le conté qué había sido de mí en estos años. Fue difícil hacer un resumen de catorce años en pocas líneas pero me hizo pensar.
Cuando dejé de verlo tenía 21 años recién cumplidos y salía del cascarón.
En estos catorce años me recibí de profesora, empecé y terminé derecho, nació una sobrina, tuve tres amores de los que me enamoré muy en serio (entre los que no está mi ex marido) y varios otros de mentirita. Cambié dos veces de trabajo. Construí una casa, pagué una hipoteca, me casé y me separé, fui muy católica y me hice rebelde. Estuve algunas veces muy triste y otras veces muy feliz. Engordé y bajé y engordé y bajé y engordé y bajé. Me quedé sin abuelos. Pensé en irme del país, pensé en morirme, pensé en vivir de juerga, viví como recoleta y viví de fiesta. Empecé a fumar. Tuve un blog. Di clases. Conocí mucha gente diversa y tuve nuevos viejos amigos. Mantuve algunos amigos que él conoce. Fui hippie de pollera de bambula y me vestí de trajecito. Logré independencia económica. Aprendí a desear una casa y una familia y que eso no sea señal de debilidad. Entendí que es bueno necesitar a alguien y muchísimo mejor que esa persona sienta lo mismo y se acueste y se levante con vos cada día. Conviví con dos personas, mi ex marido y mi novio-marido actual. Aprendí que nadie se muere de amor y que es más probable que el amor se muera. Me convencí de que si volviera a vivir, muchas cosas serían diferentes. Entre ellas mi relación con él.
Dio a entender que le gustaría verme. No me interesa. Ya no deseo nada de él y él estaría esperando encontrarse con alguien que hace muchos años que no soy.